• Dr. Plácido Llaneza
  • 22 de febrero

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Tras la transición menopáusica un porcentaje importante de mujeres sufrirá síntomas relacionados con el descenso de los estrógenos como: sofocaciones, sequedad vaginal, cansancio, problemas del sueño,  ansiedad, depresión y/o dolores musculares o articulares.

La terapia hormonal (TH) ha demostrado ser el tratamiento más eficaz para corregir esta sintomatología y los riesgos que su uso plantea, disminuyen mucho cuando se usa con arreglo a criterios médicos racionales: selección de los pacientes a tratar, selección del tipo de preparado hormonal, dosis y ruta de administración, elección del momento (hipótesis de la ventana) y adecuación de la dosis con el tiempo.

Existen evidencias de que cuando se utiliza la TH en las mujeres con síntomas menopáusicos se observa: una mejoría de la calidad de vida y una reducción de la mortalidad,  riesgo cardiovascular, riesgo de fractura ósea, riesgo de cáncer de colon y de la incidencia de diabetes mellitus.

A pesar de estos efectos positivos, el uso de la TH en nuestro medio es prácticamente anecdótico tras la publicación del estudio WHI, debido al mensaje interiorizado por las pacientes y los médicos de que las hormonas provocan cáncer de mama después de varios años de uso y aumentan el riesgo cardiovascular, especialmente durante su primer año de tratamiento.

Transcurridos 10 años desde la publicación de dicho estudio, nuevos datos han matizado dichas afirmaciones. Respecto al cáncer de mama, nuevos trabajos han mostrado la importancia de elegir correctamente a las candidatas, considerando el riesgo de cáncer de mama que estas pacientes poseen, especialmente los riesgos familiares o la densidad mamaria aumentada. Respecto al riesgo cardiovascular, dos estudios recientes (KEEPS y DOPS) confirman la hipótesis de la ventana y las ventajas de la TH en las mujeres que la usan en los momentos cercanos a la menopausia.

Considerando todos estos aspectos, parece sensato realizar una revisión de las indicaciones y los riesgos de la TH, estableciendo la eficacia de dicha terapia y la seguridad  de la misma cuando se usan bajas dosis en mujeres sintomáticas, cerca de la menopausia.

 

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